Las emociones: El miedo 2° parte

 




El creador del psicoanálisis, Sigmund freud,  mencionó que se usa equivocadamente  como sinónimos: terror, miedo y angustia. Existe una diferencia sutil pero muy importante en su relación con el peligro.

La angustia, dice Freud, se designa como un estado de expectativa frente al peligro y preparación para él, aunque se trate de un peligro desconocido. El miedo, requiere un objeto determinado, en presencia del cual uno lo siente.  Ejemplo miedo a los caballos.  Dice que el terror es el estado en que se cae cuando se corre un peligro sin estar preparado, el sujeto se ve sorprendido.

La angustia suele estar cargada de sentimientos negativos, paralizadores y pesimistas. El sujeto se encuentra sumido en un estado mental  de confusión, con mucho inconveniente para concentrarse. Este estado es vivido como una pesadilla, algo que le es ajeno, irreal, que puede llegar a cuadros de despersonalización. En los cuadros más agudos, se teme perder el control de sí mismo y pueden surgir  ideas de locura y muerte.

Freud, dirá que la angustia surge con el acto del nacimiento, luego, seguirá su intensa investigación, siempre teniendo como aliado, el trabajo clínico. La angustia es un estado afectivo y es por ello que debe existir una huella afectiva, una referencia original. Diferencia la angustia real que es la que se presenta ante un daño temido del exterior y la angustia neurótica que es enigmática e inadecuada.

En 1916 en “Lecciones introductorias al psicoanálisis”  dirá que la angustia, es una señal de alarma que es desencadenada por el  yo.  El autor, ira ampliando su teoría y  el año 1925 la conceptualizará como una reacción ante una situación peligrosa o una señal de alarma ante un peligro interno o externo. En 1932 en las “Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis” lo formula como la hipótesis del instante traumático o factor traumático.

Freud se preguntará ¿Qué es realmente peligroso? ”Lo temido, el objeto de la angustia, es cada vez la aparición de un instante traumático que no puede ser tratado según las normas del principio del placer”

Lo traumático en el nacimiento como en toda situación de peligro, es que provoca en la vida anímica un estado de gran excitación,  que es sentido como displacer y que el sujeto no puede dominar con su descarga. Cada vez que la persona se encuentre ante una situación de extrema excitación que no pueda controlar mediante su descarga y así reducir la tensión,  se reactualizará el "factor traumático" y dicha situación será vivida como peligrosa y, por tanto, como fuente de angustia.

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