Pandemia: Efectos en los niños, niñas y adolescentes en edad escolar

 


 

La pandemia, es una enfermedad que se extiende a nivel mundial afectando a muchos países,  de forma diversa, afectando  a casi todos los individuos de una localidad o región.  Los que no padecieron la enfermedad,  seguro padecieron    las medidas de controlar el contagio que implemento el estado. Estas son la cuarentena y aislamiento. Es  importante mencionarlo,  para entender con claridad los efectos que esto causó y las secuelas que seguramente van aparecer en el futuro.  Cuarentena, es la separación y restricción del movimiento de personas que de alguna forma, estuvieron expuestos  a la enfermedad  pero que no tienen síntomas observables. El aislamiento es la separación de las personas que están enfermas de las que están sanas. Ambas fueron las estrategias implementadas por el Ministerio de Salud con la idea de prevenir la propagación  mientras se planteaba una estrategia de control mediante vacunas.

En este sentido, todos nos vimos afectados en mayor o menor medida. ¿Cómo afectaron estas medidas a los niños y niñas?  Aquí tomamos los dichos suministrados por UNICEF,   “En los 12 meses que han pasado desde que se declaró la pandemia, el progreso ha retrocedido en prácticamente todos los indicadores importantes relativos a la infancia y los niños se están enfrentando a una nueva normalidad devastadora y distorsionada.” Es importante entender que,  los primeros años de aprendizaje, no solo son importantes para la construcción de la parte lúdica de los menores, sino también el proceso de socialización que esto acompaña. El compartir junto a otros, forma parte del proceso de formación. Lo mismo ocurre en los adolescentes, que necesitan pertenecer a sus grupos de referencia, creando lazos afectivos muy importantes para su desarrollo. Compartir presencialmente y no por tele vídeo.

La situación económica de nuestro país, no llego a esta instancia con la solidez requerida en estos casos, por el contrario en los últimos años aumentaron los índices de pobreza y desocupación,  encontrando situaciones de niños que pasan hambre, están aislados, son víctimas de abuso y sufren de ansiedad. Muchos niños y niñas no volvieron a las escuelas llevándoles  a un posible futuro incierto y solo con las herramientas de resiliencia que posean podrían hacer frente a las dificultades. No todos los chicos y chicas tenían o tienen  internet y una computadora.  El acceso más común fue  el teléfono celular, haciendo muy difícil el compromiso y la atención que las aulas les brindan. Es importante recordar, que los primeros años son los que nos forman,  pero también son aquellos  donde podrían  fijarse los primeros rasgos patológicos como ser,  las sociopatías, las depresiones, etc., que luego podrían desarrollarse como verdaderas patologías.  Por eso, siempre procuramos que los menores tengan una infancia feliz, brindándoles todas las herramientas de empoderamiento,  para que su futuro sea dichoso.

Para finalizar, como siempre se dijo en nuestros medios, tenemos la suerte de” leer el diario del  lunes”. Debemos estar atentos a las necesidades y reclamos de los menores. Algo parecido pero no igual, nos pasó en la crisis del 2001,  donde los chicos y chicas dejaban las escuelas para ayudar a sus padres a juntar cartones o algo que vender, perdiendo lo más importante: la infancia. Luego de esto en unos años vimos como aumentaron los índices de consumos problemáticos, delincuencia juvenil y aumentos de los barrios carenciados exponencialmente.  Es nuestra obligación como sociedad, darles herramientas a los menores para aumentar su resiliencia y brindarles un futuro adecuado para su crecimiento y desarrollo. La creación de talleres y lugares de contención son efectivos para poder recuperar a los menores de la calle y llevarlos nuevamente al ámbito de la escuela. 

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