El mendigo de afecto
El mendigo de afecto
En la edad media, existía en un lugar llamado Beggar,
donde la gente del pueblo vivía gracias a una gran carpintería que les brindaba
trabajo. La mayoría de los pobladores vivían en pequeñas granjas en las afueras
del pueblo. La vida era difícil, ya que
luego de sus tareas en la carpintería, les quedaba poco tiempo para compartir
con la familia y el trabajo propio que la granja les demandaba.
Dürftig, era el mendigo del pueblo. Era un mendigo de afecto. Buscaba constantemente la aprobación y la atención de todos. Pero cada día era más y más pobre, porque nadie le prestaba atención y nadie le demostraba afecto. Solo aparentaban ser amables con él. Luego comenzaban a sentir miedo o rechazo por su persistencia. A pesar de su obsesión y su denodada lucha, solo recibía lo contrario. No solicitaba nada material, solo alguna migaja de amor para poder vivir. El había conquistado un bella mujer, pero su su necesidad de amor hizo que la perdiera. Le suplica cada día que lo vuelva a amar. Ella simplemente le dice que no tiene un amor tan grande para ofrecerle y lo deja suplicando. Mendigaba amor.
Dürftig, era el mendigo del pueblo. Era un mendigo de afecto. Buscaba constantemente la aprobación y la atención de todos. Pero cada día era más y más pobre, porque nadie le prestaba atención y nadie le demostraba afecto. Solo aparentaban ser amables con él. Luego comenzaban a sentir miedo o rechazo por su persistencia. A pesar de su obsesión y su denodada lucha, solo recibía lo contrario. No solicitaba nada material, solo alguna migaja de amor para poder vivir. El había conquistado un bella mujer, pero su su necesidad de amor hizo que la perdiera. Le suplica cada día que lo vuelva a amar. Ella simplemente le dice que no tiene un amor tan grande para ofrecerle y lo deja suplicando. Mendigaba amor.
Como
todos los demás en el pueblo, Dürftig trabajaba en la carpintería. Para sus
compañeros, era el centro de burlas, y Dürftig, no hacía caso porque quería
pertenecer a ese grupo de amigos que se juntaban y se embriagaban con sidra. De
alguna manera quería ser feliz como ellos. Mendigaba amistad.
Un día, caminando y absorto en sus pensamientos de ser un pobre diablo que todos ignoraban. Se cruzó con un viejo y su perro que estaban tomando sombra debajo de un gran árbol. El anciano, alzó su mirada y le dijo:
Dürftig, hijo de Reich y Schön, quiero decirte algo, ven y siéntate aquí.
Viejo – Se muy bien que tu infancia fue difícil y llena de carencias, pero te humillas y generas dependencia de afecto porque piensas que podrás llenar ese vacío frío y oscuro en tu corazón.
Dürftig – No lo sé… (decía mientras derramaba algunas lágrimas.) Me siento desamparado ¿Cómo puedo salir de esta tristeza?
Viejo - Te sientes solo aun estando acompañado, tú lo sabes. La angustia e inseguridad son tus aliados cada día de tu existencia. La vida es corta para eso, yo lo sé muy bien. EL remedio a tu sufrimiento es que debes conocer tus miedos, enfrentarlos y vencerlos. Debes quererte cada día y brindar ese amor solo cuando el que está próximo a ti lo merezca. Es momento de volver a tu origen y reconocerte como un ser único y especial. Sigue tu camino en paz.
Dürftig – Gracias viejo por el consejo. Hoy comenzare a transitar un camino diferente. El camino del autoconocimiento. Dejare de mendigar, para brindar el amor que me esquiva. Regalaré el amor que consiga de la gente. Llenaré él vacío con sonrisas y buen humor.
Viejo – De los dos caminos que podías elegir, tomaste el más difícil… pero es el que te llevará a buen puerto. El otro, el quedarte ahí mendigando, solo te condenará a más miseria y pobreza en tu corazón. Ya lograste mi afecto. ¡¡Te deseo - Buen camino!!
Un día, caminando y absorto en sus pensamientos de ser un pobre diablo que todos ignoraban. Se cruzó con un viejo y su perro que estaban tomando sombra debajo de un gran árbol. El anciano, alzó su mirada y le dijo:
Dürftig, hijo de Reich y Schön, quiero decirte algo, ven y siéntate aquí.
Viejo – Se muy bien que tu infancia fue difícil y llena de carencias, pero te humillas y generas dependencia de afecto porque piensas que podrás llenar ese vacío frío y oscuro en tu corazón.
Dürftig – No lo sé… (decía mientras derramaba algunas lágrimas.) Me siento desamparado ¿Cómo puedo salir de esta tristeza?
Viejo - Te sientes solo aun estando acompañado, tú lo sabes. La angustia e inseguridad son tus aliados cada día de tu existencia. La vida es corta para eso, yo lo sé muy bien. EL remedio a tu sufrimiento es que debes conocer tus miedos, enfrentarlos y vencerlos. Debes quererte cada día y brindar ese amor solo cuando el que está próximo a ti lo merezca. Es momento de volver a tu origen y reconocerte como un ser único y especial. Sigue tu camino en paz.
Dürftig – Gracias viejo por el consejo. Hoy comenzare a transitar un camino diferente. El camino del autoconocimiento. Dejare de mendigar, para brindar el amor que me esquiva. Regalaré el amor que consiga de la gente. Llenaré él vacío con sonrisas y buen humor.
Viejo – De los dos caminos que podías elegir, tomaste el más difícil… pero es el que te llevará a buen puerto. El otro, el quedarte ahí mendigando, solo te condenará a más miseria y pobreza en tu corazón. Ya lograste mi afecto. ¡¡Te deseo - Buen camino!!
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